Tranquila mañana la de hoy, hora y media de café y periódico, imprevista compra de un libro para regalar y un paseo por el centro de Segovia escuchando el Podcast de Kafelog. Ya me había fijado a lo largo de la mañana en el gran número de militares que transitaban la ciudad, al llegar a la Plaza Mayor descubro que, en efecto, había desfile de la Academia de Artillería.
Con ánimo de espectáculo me quedo viéndolo, llega el General, pasa revista, toca la banda, etc. Todos muy ordenados, los curiosos y los medios de comunicación alrededor, etc. Vamos, lo que suele ser un desfile.
Al acabar el desfile aparece la figura que nunca puede faltar, una joven de unos treinta años que muestra su rebeldía hablando en alto, muy alto, para que su mensaje sobrepase a los interlocutores a los que se dirigía diciendo: “Así se gastan mi dinero, paseando”. Muy bien, joven anónima, con tu dinero pagamos al ejercito, con el del resto de españoles las carreteras y los funcionarios. Será mejor que se queden sentaditos en la Academia ¿no? Y en régimen de pan y agua, que estamos en crisis.
Además, querida joven anónima, estás presenciando un desfile de la Academia, la mayor parte de los militares que ves son estudiantes poniendo a prueba sus conocimientos de protocolo, entre otras cosas. No soy un experto en lo militar pero sé que el ejército es una institución con gran cantidad de tradiciones y valores que hay que respetar, mientras no atenten contra la ciudadanía y la democracia, claro está.
Hoy en día, que digo, de siempre, el ejército ha sido una pieza fundamental en los gobiernos de todo país. Y ya sé que es muy romántico ser antimilitar, como lo fui yo, y defender la buena voluntad del ser humano prescindiendo de fuerza militar y armas, pero es algo utópico. También es muy fácil cambiar el nombre al Ministerio de Guerra por Ministerio de defensa para parecer menos ofensivos, sin embargo, el poder coercitivo de un país es una de las primeras nociones que aprendes al estudiar Relaciones Internacionales.
Como reza la cita de Hobbes: El hombre es un lobo para el hombre. El ejercito, aunque pese a muchos, es algo necesario en una sociedad libre ¿paradójico? Siempre estará ahí el gobierno o los periodistas para camuflar un poco lo que huele a guerra: “Misiones de paz”, “Campañas humanitarias”, “llevar la democracia”, etc… A este paso se fundará la ONG “Militares sin fronteras”